Los árabes afuera de Europa (27 04 11)

Posted on 27 abril, 2011 | Deja un comentario

Francia e Italia solicitan un  freno a la integración europea

Berlusconi y Sarkozy responden a la llegada de africanos cerrando Europa. El presidente italiano, Giorgio Napolitano, tacha la decisión de “miope, mezquina y perdedora”

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ROMA.- No corren buenos tiempos en la Europa mediterránea. Los alzamientos civiles en el norte de África y en Oriente Medio han generado un nuevo flujo migratorio, y ante esta nueva realidad demográfica y humanitaria los gobernantes de dos de los países fundadores de la actual Unión Europea (UE) han decidido solicitar el cierre de las puertas de ingreso al continente, aunque ello suponga un paso atrás –cualitativamente inmenso- en el proceso de integración regional abierto hace medio siglo.

El presidente francés, Nicolás Sarkozy, y el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, se reunieron ayer en Roma en la 29º cumbre bilateral, con el tema migratorio ocupando el centro de la agenda.

En la comparecencia ante los medios de prensa, al final de la reunión, anunciaron el acuerdo entre ambos Estados para accionar los mecanismos de gestión de la organización continental para “revisar” el Acuerdo de Schengen.

Este tratado, que como es habitual en estos instrumentos multilaterales tomó el nombre de la localidad luxemburguesa donde fue firmado en 1985, habilita el desplazamiento y la movilidad de mercaderías y de los ciudadanos europeos por 24 de los 27 países miembros.

El denominado “Espacio Schengen” constituyó uno de los logros más importantes en la historia de la integración continental, al tiempo que una concreción muy cercana al ciudadano común, que vio cómo las fronteras interiores desaparecían.

El éxito del proceso fue tan contundente, que inclusive un país como Suiza, que no se ha incorporado a la UE, adhirió al Tratado de Schengen y levantó sus fronteras. Esto revela la dimensión del acuerdo alcanzado por los líderes conservadores en la cumbre de Roma.

Sarkozy, en su habitual razonamiento demagógico, intentó presentar la decisión tomada con su par italiano como una defensa de la organización continental: “Queremos que Schengen siga vivo”, dijo tras la cumbre, “queremos más medios para que las fronteras queden garantizadas, precisamente porque creemos en Schengen.”

Más allá de este razonamiento alambicado, de lo que se trata en realidad es de cerrar las fronteras a los tunecinos, egipcios, libios, sirios, yemeníes, bahreníes, marroquíes y hombre y mujeres provenientes del África subsahariana, que llegan en condiciones lamentables, y el primer territorio europeo que tocan es la costa y las islas italianas y francesas.

Berlusconi, más directo, admitió que “Schengen debe ser modificado, porque ahora hay circunstancias excepcionales que lo demandan”; en referencia a los más de 27.000 norafricanos que Italia acoge en condición de refugiados desde principios de año.

Con un período electoral que se avecina para ambos (y las encuestas mostrando tendencias negativas), rodeados de escándalos personales que han ensombrecido sus gestiones, sin el apoyo de otros países europeos –como Alemania- que han anunciado que tampoco recibirán refugiados provenientes de la revuelta árabe, y acosados por la extrema derecha que crece imparable en los electorados, Berlusconi y Sarkozy han decidido ceder a las tendencias más xenófobas y egoístas de las agrupaciones políticas que lideran, y exigir que la UE cierre las fronteras.

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en Twitter:   @nspecchia

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Conflicto entre Francia e Italia por los inmigrantes africanos (18 04 11)

Posted on 18 abril, 2011 | 1 comentario

Desconcierto europeo frente al tema de la inmigración africana

Las instituciones comunitarias respaldaron el bloqueo francés a trenes con inmigrantes

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PARÍS.- La Unión Europea (UE) respaldó ayer la medida de fuerza ejecutada en la frontera franco-italiana, donde un piquete de ciudadanos impidió el acceso al territorio francés de un tren procedente de Italia, donde viajaban inmigrantes llegados al viejo continentes desde Túnez.

La encargada de la cartera de Interior en el ejecutivo comunitario, Cecilia Malmström, avaló la decisión tomada por París, que justificó su postura en una aplicación estricta de la legislación que regula el Espacio Schengen.

El Tratado de Schengen hace desaparecer virtualmente las fronteras interiores de los países de la Unión Europea, manteniendo solamente las fronteras exteriores, por lo que el ingreso al territorio de cualquier Estado-Miembro habilita al libre movimiento por todos los demás.

El gobierno italiano de Silvio Berlusconi ha insistido que el resto de los socios europeos debe compartir con ellos la carga de los inmigrantes indocumentados que llegan desde el norte de África, ya sea huyendo de los frentes de guerra como de las condiciones de emergencia humanitaria y de hambre que soportan varias regiones en la orilla sur del Mediterráneo.

Que las costas y las islas italianas sean la primera tierra europea que alcanzan, sostienen desde Roma, no implica que Italia deba tomarlo como un problema nacional, sino que el resto de los países de la Unión Europea debería cooperar en la recepción de los refugiados.

En la reciente reunión de ministros de Exteriores de la organización continental, la semana pasada en Luxemburgo, la posición de Italia –que lleva recibiendo unos 25.000 refugiados desde el inicio de la revuelta árabe- fue rechazada tanto por Francia como por Alemania, dos de los países fundadores de las instituciones comunitarias pero también con mayores problemas internos en la integración social de las comunidades de inmigrantes en sus sociedades.

Apelando a la normativa del Tratado de Schengen, tanto el delegado del gobierno de Ángela Merkel como del presidente francés Nicolás Sarkozy respondieron a Berlusconi que el espacio común está reservado para ciudadanos que cumplan con algunos requisitos (disponibilidad económica, vivienda propia y papeles en regla) que, claramente, no cumplen los expatriados por cuestiones humanitarias del Magreb norafricano.

Aún así, desde Roma se extendió documentación provisoria a los aproximadamente 300 tunecinos del tren que fue obstaculizado por un corte de vías en la frontera francesa.

El conato de crisis diplomática entre ambos países fue relativizado por el ministro francés del Interior, Claude Guéant, quien recalcó que París “no desea ningún tipo de conflicto diplomático ni tensiones con Italia”, pero que su obligación es aplicar “al pie de la letra y del espíritu los acuerdos del espacio Schengen”.

Sin embargo el canciller italiano, Franco Frattini, admitió que una “sombra” planea sobre las relaciones entre ambos países, y comunicó que una protesta formal por “violación de los principios europeos” fue cursada por su cartera ministerial y entregada por el embajador italiano al gobierno de Sarkozy, en París.

Mientras tanto, el tráfico ferroviario entre la ciudad italiana de Ventimiglia y la francesa de Menton sigue cortado, y la prohibición de acceso del que ya se ha denominado “Tren de la Dignidad” sigue vigente.

Desde el lado francés, en una medida inédita, centenares de policías y militares han sido desplegados para evitar la filtración de refugiados.

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