DSK, el socialista libertino (20 05 11)

Posted on 20 mayo, 2011 | Deja un comentario

DSK, EL SOCIALISTA LIBERTINO

Por Nelson Gustavo Specchia

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Finalmente, Dominique Strauss Kahn, uno de los hombres más poderosos del mundo, ha renunciado a su cargo de director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI). La historia, un escándalo con todos los elementos que requiere un buen folletín –poder, dinero, sexo, violencia, ideología, jueces y policías- ha ocupado los titulares de la prensa del mundo. La historia se ha detenido en los detalles que alimentan el morbo de consumo masivo; pero muy pocos la han leído desde una perspectiva de género. De cómo un hombre con antecedentes violentos y denigrantes hacia las mujeres no tuvo, sin embargo, ningún impedimento para mantenerse en puestos de servicio público y llegar a ocupar lugares de máxima relevancia, desde los cuales –y merced a sus decisiones personales- se afecta a sociedades enteras.

Desde esta perspectiva, no es casual que la detención de un hombre poderoso por la denuncia de una mujer de condición humilde (y de color negro, además), se haya producido en un país anglosajón. En la tolerante y latina Europa la conducta policial y judicial de los funcionarios norteamericanos resulta incomprensible. Se habla de exceso de celo moral puritano, de rígida ética protestante que no es capaz de entender el “joie de vivre” de un libertino amante del placer, el cuerpo y el sexo. Se han publicado diferentes versiones de esta crítica a la detención de Strauss Kahn, un francés nacido en la exclusiva barriada parisina de Neuilli-sur-Seine, por la denuncia de una mujer de la limpieza, emigrante del África subsahariana, nacida en Guinea.

En los países católicos y latinos la doble moral nunca ha sido una preocupación pública, sino una práctica común y aceptada que se solucionaba en los confesionarios. Esa doble moral por la cual las fiestas sexuales de un primer ministro no obligan a su renuncia, ni siquiera cuando se prueba que en las orgías han involucrado a prostitutas menores de edad; antes bien, el político será recibido por altos dignatarios de la iglesia, y se retratará con ellos en los aposentos vaticanos: la confesión de los pecados, y el perdón, recluyen sus excesos a la faz privada y no constituyen un obstáculo realmente serio para su actuación política.

Es un claro avance para la convivencia social que nos hayamos desprendido de las auditorías externas de los actos privados de los ciudadanos, incluidos los gobernantes. Nos hemos ganado el derecho de que cada quien haga con su vida y entre sus sábanas lo que le venga en gana, siempre y cuando lo haga entre adultos y de una manera consentida. Pero, inclusive en este entorno, ya no es posible seguir sosteniendo que los caprichos del libertino que implican una consideración denigrante para con las mujeres, sólo atañen a la faz privada de los hombres públicos. Y –last but not least- hay un salto conceptual entre una moral sexual tolerante y una violación. Esta última constituye un delito. Y si lo comete el poderosísimo director gerente de la institución reguladora de la economía mundial, sigue siendo el mismo delito.

SOCIALISTA Y BON VIVANT   

Leer el escándalo desde la perspectiva de género –que, en todo caso, apuntala la consideración de la igualdad entre las personas, independientemente de su posición social o de su relevancia-, no puede ocultar sin embargo el hecho que la detención de Strauss Kahn (ya por todos nombrado con las siglas DSK) constituye un auténtico terremoto político, por la cantidad de variables que se cruzan en su persona. El sistema financiero mundial; la campaña para las próximas presidenciales francesas; el liderazgo del Partido Socialista; la confiabilidad del euro como divisa de cambio; y las negociaciones para rescatar a Grecia, Portugal e Irlanda de la bancarrota, se verán afectadas por la salida del escenario de una persona que ha sido determinante para alcanzar los últimos acuerdos.

El momento y el impacto de la detención de DSK en Nueva York no podrían haber sido más relevantes. Los retratos del político francés que circulan por los medios dan una idea de la profundidad de la crisis que ha desatado. El curriculum de este economista judío, de 62 años, es en sí mismo apabullante: tiene títulos universitarios en ciencia política, en comercio, en abogacía, y en economía, disciplina de la que es profesor. Antes de los 40 años ya era diputado, y a los 42 era ministro. Comandó la entrada de su país en el euro, y comenzó a ascender en el Partido Socialista. En 2007 se postuló para dirigirlo, pero Ségolène Royal mantuvo el liderazgo. Todas las encuestan la daban, hasta esta semana, las mayores chances de convertirse en el futuro Presidente de la República Francesa en 2012, sepultando a la derecha y al decadente período de Nicolás Sarkozy.

Su traslado a Washington y al primer puesto del FMI fue una sorpresa. Logró en cuatro años terminar con la historia monetarista ortodoxa de la institución financiera, que con las recetas ultraliberales de desregulación durante los ’80 y los ’90, especialmente para América latina, estuvieron más en el origen de los problemas económicos de los países emergentes que en sus soluciones. DSK cambió la orientación del Fondo, y rescató el intervencionismo moderado de Keynes; promovió estímulos fiscales; y propuso sustituir el G-7 por el G-20, haciéndole un importante lugar a los emergentes.

Pero esta actividad febril y esta renovación progresista de instituciones tachadas de conservadoras y garantes del statu quo, se mezcló con un perfil de hombre gozador de placeres mundanos y caros, para los cuales aprovechaba su posición de poder. Luego se filtraron algunas denuncias de acoso sexual, que logró esquivar hasta el sábado pasado en la suite 2.806 del hotel Sofitel de Manhattan (en una habitación, por cierto, de $ 12.000 la noche). Ya habían aparecido en París columnas de opinión sobre el costoso tren de vida de un dirigente que aspiraba a presidir un gobierno de izquierdas y socialista: Le gusta manejar un Porche Panamera (de $ 600.000) y los trajes de alta costura que viste no bajan de los $ 180.000.

LA LEY DEL DESEO

A la par de este derroche de lujos, la debilidad por las mujeres (ya lleva tres casamientos) comenzó a mezclarse con rumores y denuncias de agresiones. Inclusive corre la anécdota de un consejo que le dio el propio Sarkozy cuando DSK salía para Washington en 2007: “no te metas en un ascensor solo con una becaria, Francia no puede permitirse un escándalo.” Al año siguiente, sin embargo, aparecían pruebas de que el consejo del presidente había caído en saco roto: DSK era denunciado por una economista húngara, empleada del FMI, que acusaba al director gerente de haber utilizado el cargo para abusar de ella. Logró tapar el escándalo en esa oportunidad. Ahora, también una periodista se atreve a contar que DSK le pidió sexo a cambio de darle una entrevista. Y no es poco probable que otros casos salgan a la luz en los próximos días. El folletín no terminará con la renuncia a la conducción del FMI.

Francia, mientras tanto, fluctúa entre el asombro y la indignación. Los socialistas comenzaron respaldando a su candidato estrella. Prefieren criticar al puritanismo norteamericano, aquel de los juicios a las brujas de Salem y el de las persecuciones ideológicas y morales del tristemente célebre senador McCarthy. “Los norteamericanos toleran la corrupción económica y la agresión militar, pero no la ley del deseo ni los placeres de la carne”, es el argumento dominante. Una encuesta, además, muestra que más del 50 por ciento de los franceses descree de la culpabilidad de Strauss Kahn.

Sin embargo, los límites entre el latin lover vividor y macho alfa, y el obseso sexual que agrede y viola aprovechándose de su puesto de poder, no son tan difusos como se los presenta. Por bastante tiempo la corporación financiera y mediática ha contribuido a ocultar un comportamiento claramente delictivo de uno de los suyos. Pero ahora la vida política de DSK ha terminado.

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“Todo por un beso”: poder y agresión sexual (19 05 11)

Posted on 18 mayo, 2011 | Deja un comentario

El mundo aisla a Strauss-Khan

En Francia la prisión del dirigente socialista es vista como un agresión “humillante”     

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NUEVA YORK, PARÍS.- El escándalo que envuelve desde el domingo la figura del director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, impacta sobre las finanzas y amenaza inclusive las normas que rigen la organización multilateral.

El secretario del Tesoro norteamericano, Timothy Geithner, sostuvo públicamente ayer que el FMI debería designar un reemplazante del máximo responsable de la institución monetaria.

Estados Unidos es su principal contribuyente, por lo que las palabras de Geithner, que vienen además a sumarse a las que impulsan el reemplazo del francés desde diversas partes del mundo, pueden llegar a ser determinantes para sellar su suerte.

A pesar de las presiones diplomáticas de los países miembros, el FMI emitió un comunicado oficial donde anuncia que el número dos del organismo, el economista estadounidense John Lipsky, asumirá la dirección interina, aunque luego de hacerse pública la postura del gobierno de Barack Obama se descuenta que el Consejo Directivo procederá a renovar al director gerente en breve.

Strauss-Khan se encuentra encarcelado y sin fianza, en una celda de tres metros por cinco, en una prisión junto a delincuentes comunes y peligrosos, tras haber sido denunciado por una empleada del hotel Sofitel por agresión sexual. La mujer, de 32 años y originaria de Guinea, desconocía el relevante cargo que ejerce Strauss-Kahn, y denunció que el sábado entró a la habitación creyendo que estaba vacía, cuando el director gerente del FMI salió desnudo del baño y, tras retenerla, abusó de ella sexualmente.

La policía procedió a detener al político cuando ya estaba embarcado en un avión con destino a Francia, y lo condujo esposado ante el juez, que le denegó la libertad bajo fianza.

Tanto la noticia de la detención con cargos por violación, como la imagen de Strauss-Kahn esposado, impactaron fuertemente en la opinión pública francesa, donde hasta la semana pasada los sondeos lo ubicaban como el político mejor posicionado para disputar la presidencia de la República al conservador Nicolás Sarkozy en las próximas elecciones.

Así, a la crisis en la cúpula del socialismo francés, que de golpe se encuentra con su candidato estrella hundido moral y socialmente, se suma la del propio organismo multilateral, donde se ha desatado la competencia por su sucesión. En esta puja, el debate impulsado por los países emergentes, especialmente Brasil y China, ha vuelto a poner en cuestión la norma no escrita que estipula que el director gerente del Fondo debe ser un europeo.

Una encuesta divulgada por la prensa parisina, sin embargo, muestra que más del 50 por ciento de los entrevistados no cree en la culpabilidad del dirigente socialista.

En el mismo sentido se expresaron relevantes personalidades de la política francesa. El sistema legal norteamericano es fuertemente criticado en Europa: el ex ministro francés de Justicia, Robert Badinter, tachó de “asesinato mediático” el trato dado a Strauss-Kahn.

Y aunque el presidente Sarkozy dijo que con este escándalo los socialistas “han perdido la batalla de la moral”, inclusive desde el gobierno conservador se teme por el daño a la imagen nacional que puede conllevar todo el asunto. La ministra de Ambiente, Nathalie Kosciusco-Morizet, afirmó que además de la “presunta” víctima de agresión sexual, “hay ya una víctima confirmada: Francia.”

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