Los ojos en Atenas (27 06 11)

Posted on 27 junio, 2011 | 1 comentario

Grecia define la continuidad de la vía del ajuste en Europa

El Parlamento vota el paquete restrictivo con todos los ojos puestos en Atenas       

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ATENAS.- Los diputados griegos se aprestaban en la tarde de ayer a poner a prueba el camino decidido por el Consejo Europeo para que las economías en crisis de la Zona Euro limpien sus cuentas públicas: restringir el gasto hasta el límite, dejando de lado políticas de contención social.

La votación en el recinto legislativo heleno supone una prueba crítica para el conjunto europeo, porque su resolución pondrá en evidencia la capacidad de las Administraciones para adecuarse a lo resuelto en las instancias multilaterales de la Unión Europea (UE).

A fines de la semana pasada, la cumbre de jefes de gobierno reunidos en el Consejo Europeo, en Bruselas, decidió seguir la línea sostenida por la canciller conservadora alemana, Ángela Merkel, y no disponer de ninguna línea de ayuda a Grecia que no pasara por los “rescates” del FMI y del Banco Central Europeo (BCE) ya acordados.

En realidad, la organización continental no ha enviado hasta el momento ni un sólo euro en carácter de donación o de “crédito blando” a Atenas, a pesar de la situación terminal de su economía. Siguiendo la decisión de Merkel, lo que las agencias financieras han habilitado son líneas de créditos a intereses altos, “punitorios” para quienes no hicieron las cosas bien, al 5 o al 6 por ciento de interés.

De esta manera, el gobierno griego obtiene liquidez para pagar los vencimientos de su deuda externa sin acudir a más endeudamiento en los mercados, donde sus títulos públicos están depreciados por la posibilidad de impago.

Alemania, además de negarse a comprometer dinero de los impuestos de sus contribuyentes, insiste en que los bancos acreedores deben implicarse en la negociación.

Por ello recibió de buena manera el anuncio realizado por Nicolás Sarkozy, de que los bancos franceses –los más expuestos a la deuda griega, junto a los germanos- estarían de acuerdo en reinvertir el 70 por ciento del dinero que deberían cobrar a Atenas en concepto de intereses entre este año y 2014, comprando nuevos títulos de deuda a 30 años de plazo.

En todo caso, con 800.000 trabajadores desempleados (de una población activa de cinco millones), una deuda superior al 150 por ciento del PBI, y pagando hasta un 25 por ciento por sus títulos públicos, la posibilidad de un default griego es cada vez más cercana.

 

Un Plan B oculto

PARÍS.- Con la exigua mayoría de cinco bancas que dispone Giorgios Papandreu, y la afirmación del líder de la oposición, Antonis Samaras, de que no apyarán el paquete restrictivo del gobierno, el panorama de las votaciones en la Cámara helena es arriesgado.

A pesar de que la UE dejó claro que no hay “Plan B”, sería más una presión para los griegos que una decisión tomada.

El diario francés Le Monde publicó ayer que sí se prepara, aunque en secreto, una salida para el probable caso de que Papandreu no logre hacer aprobar el ajuste.

Aunque no da detalles, se trataría de un recurso al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera –la vía a la que se niega Merkel- para inyectar fondos públicos comunitarios de urgencia.

Por otra parte, comienzan a escucharse a economistas –como el premio Nobel Paul Krugman- que se preguntan si no sería más realista dejar de alargar la agonía de la economía helena, admitir el default, y reestructurar la deuda a partir de allí. Como hizo la Argentina en su momento.

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nelson.specchia@gmail.com

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Europa cuelga de Atenas (27 06 11)

Posted on 27 junio, 2011 | Deja un comentario

Europa y la moneda común no se desprenden de la crisis griega

La cumbre europea no encuentra una postura alternativa a la profundización del ajuste       

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ATENAS.- El Consejo Europeo de fines de la semana pasada no logró consensuar una ayuda a Grecia que implicara mayores recursos, y ató el futuro inmediato de la crisis y la estabilidad de la moneda común, el euro, a que el gobierno heleno logre aprobar un fuertísimo ajuste a las cuentas públicas y evite la quiebra por default.

Sin embargo, el tratamiento en el Parlamento de Atenas del paquete de medidas restrictivas del premier Giorgios Papandreu no tiene allanado el camino. Los dirigentes conservadores europeos llamaron a la “unidad nacional” griega, esto es, a que el partido de derechas Nueva Democracia vote el ajuste junto a la bancada socialdemócrata del Pasok de Papandreu.

El jefe opositor, Antoni Samaras, escuchó ese pedido en Bruselas, tanto del Partido Popular Europeo (PPE), que su agrupación integra, como de boca de la propia canciller alemana, Ángela Merkel.

Samaras, sin embargo, adelantó que su grupo no votará un plan de ajuste que, en términos de votos, no podría ser ya más impopular. Después de tres huelgas generales en lo que va del año, con un nuevo paro programado para esta semana, y un estado social de agitación permanente (los “indignados” tienen instalado 18 campamentos en la plaza Sintagma, frente a la sede parlamentaria), la oposición no está dispuesta a ofrecer su cooperación.

Pero Papandreu tampoco tiene clara la posibilidad de contar con el apoyo cerrado de su propio partido; la presión que los movilizados ejercen sobre los diputados -a quienes increpan a la entrada y a la salida de la Cámara, e incluso persiguen hasta sus domicilios- es tanta, que ya comenzaron las fisuras en el bloque oficialista: dos diputados socialistas confirmaron que no votarán el paquete de medidas del gobierno.

En esta semana clave para el futuro político del país mediterráneo y para el rumbo general de la Unión Europea (UE), la aprobación del ajuste griego (se votará entre el martes y el miércoles) habilitaría a la recepción de una última remesa del dinero acordado el año pasado por la UE y el FMI, dirigido a pagar vencimientos de la deuda pública con los acreedores externos en julio.

Si Atenas no saldo estos vencimientos, las agencias que monitorean las finanzas internacionales declararían automáticamente la cesación de pagos y el default; una situación que no tardaría en contagiar a otras economías europeas con problemas en sus deudas externas, como Portugal, España, Irlanda y, en menor medida, también Italia.

A pesar del alto riesgo para la  estabilidad de la moneda común (el euro ya retrocedió la semana pasada frente a prácticamente todas las divisas de referencia), el Consejo Europeo no logró articular ningún “plan B”, que implicaría un mayor compromiso de dinero.

Al contrario, Merkel sigue insistiendo que no deben ser los recursos públicos de los impuestos de los contribuyentes, sino los propios bancos acreedores, los que deben soportar la mayor carga de la reestructuración y del saneamiento de la economía helena.

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nelson.specchia@gmail.com

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