WikiLeaks cables: A guide to Gaddafi’s ‘famously fractious’ family

US embassy cables shed light on Gaddafi family – including son Saif al-Islam, who vowed in TV address to eradicate enemies

 

 

http://www.guardian.co.uk/world/2011/feb/21/wikileaks-guide-gaddafi-fractious-family

 

 

 

 

 

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Khaddafi anuncia su continuidad y llama a defender la revolución

Khaddafi anuncia su continuidad y llama a defender la revolución

 

La ONU espera que miles de refugiados huyan por las fronteras.  Alemania amenaza con sanciones. Se reúne de emergencia el Consejo de Seguridad. El barril de crudo Brent alcanza los 108 dólares y sigue en alza. La Federación Mundial de Derechos Humanos cifra entre 300 y 400 las víctimas fatales.

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Los disturbios que sacuden a Libia en las últimas semanas tuvieron en la víspera un punto de inflexión, con el discurso televisado del líder del régimen, Muammar el Khaddafi.

Al día siguiente que la oposición en el exilio denunciara que el gobierno había bombardeado barrios enteros de las principales ciudades, incluida la capital, Khaddafi apareció en el balcón de las ruinas de la que fuera su residencia oficial en Trípoli, un edificio que sufrió el ataque de la aviación norteamericana en 1986, y que no se ha refaccionado para preservarlo como “memoria de la agresión extranjera”.

Durante más de una hora, en la que leyó largos trozos del código penal vigente, el dirigente descartó abandonar el gobierno, y fustigó a quienes protestan contra él, amenazándolos con la aplicación de la pena de muerte por traición, tal como establecen las leyes.

Khaddafi afirmó que no piensa moverse de Trípoli, desde donde resistirá y, si es preciso, morirá “como un mártir”. A renglón seguido, el mandatario exhortó a los jóvenes a seguir su ejemplo y a salir a la calle a defender este régimen sin preocuparse por sus vidas, “la revolución significa el sacrificio continuo hasta el final”, afirmó.

En su interpretación, las protestas en demanda de mayor apertura política que desde hace una semana toman cuerpo en Libia, el país más hermético y aislado internacionalmente de todo el norte de África, responden a intereses espurios, como el de favorecer la instalación de un régimen islámico que justificaría, a la postre, una intervención militar norteamericana; al tiempo que no ahorró calificativos para quienes salen a la calle a protestar, a los que llamó “ratas”, “bandidos”, “alucinados” y “terroristas”, insistiendo en que con ellos no habrá indulgencia y serán sometidos a la pena capital.

También hizo un lugar en su mensaje para referirse a los medios de comunicación. Toda la prensa extranjera está prohibida en Libia, y los servicios de Internet cortados desde el viernes pasado.

Sólo funciona, de una manera irregular, la cobertura de teléfonos celulares y desde ellos, miembros de la sociedad civil envían mensajes de texto, fotos y pequeños videos, que son retransmitidos por la agencia qatarí de noticias Al Jazeera.

Esta cadena parecía estar en la mente del dirigente libio al condenar a los “medios de comunicación retrógrados y traidores” que tergiversan los hechos de la movilización en las calles.

Aunque Muammar el Khaddafi lleva 42 años al frente del poder en Libia, desde que siendo un joven capitán de 29 años participara en el derrocamiento del rey Idris e instalara la Gran República Jamahiriya, en el discurso de ayer prometió a los jóvenes que transformará el país: prensa libre, Internet y acceso a las redes sociales, y promoverá la redacción de una Constitución para el Estado.

Desde su creación, toda la mecánica institucional del país pasa por un equilibrio de pactos tribales supervisado vertical y personalmente por Khaddafi. A partir de mañana “crearemos una nueva ‘Jamahiriya’”, les prometió al final de su discurso.

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Khaddafi hunde la protesta en un baño de sangre (21 02 11)

La revuelta incendia el mundo árabe

Libia sofoca la rebelión popular en un baño de sangre, preocupación mundial

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El alzamiento que recorre Medio Oriente, ya de una manera imparable, está siendo contestado con violencia, aunque en forma diferente según la incidencia que la presión internacional pueda ejercer.

En Bahrein, un muy estrecho aliado de la Administración norteamericana, la postura de Barack Obama solicitando a la dinastía sunnita de los Al Khalifa que contuviese la represión, hizo que el ejército se retirara de la céntrica plaza de la Perla, en Manama.

El cambio de la táctica represiva, que había provocado 6 muertos, provocó que la plaza (rebautizada “de los Mártires” por los movilizados) volviera a ser ocupada por miles de manifestantes.

Al mismo tiempo, los entierros de las víctimas aumentaron el tenor de los reclamos, que han pasado de reformistas de mayor apertura, a consignas por el cambio total del régimen político.

La oposición bahreiní anunció ayer que, con reservas, acepta el llamado al diálogo formulado por el príncipe heredero, jeque Salman ben Hamad Al Khalifa, pero es posible que a estas alturas sea un gesto tardío.

En Libia, por el contrario, donde la presión de la comunidad internacional y de las principales potencias es mucho más relativo (de hecho, el régimen autocrático del coronel Muhammar el Khaddafi es uno de los más cerrados e impenetrables de todo el Magreb), la marcha convocada el viernes de la semana pasada, el “día de la ira”, fue disuelta sin piedad por las fuerzas antidisturbios, tanto en la capital, Trípoli, como en las ciudades del este libio, Bengasi (la segunda ciudad del país, en un virtual estado de caos), Misurata y Al Bayda; la emisora qatarí Al Jazeera habla de “guerra civil”.

El régimen de Khaddafi no permite la presencia de prensa extranjera en el país, y el viernes suspendió el servicio de Internet, por lo que el reporte de las movilizaciones y la cantidad de víctimas no ha podido precisarse.

Los grupos de oposición en el exilio en Londres y en Ginebra, en todo caso, aseguran que los muertos por la represión suman 208 personas, y más de 1.000 los heridos.

El recuento, que detalla también que frente a cierta confraternidad entre la policía y los manifestantes el régimen sacó al Ejército y comenzó a disparar con ametralladoras y morteros, fue difundido por la web Liby al Youm.

En el mismo lugar se da cuenta que algunas ciudades del interior fueron tomados por las columnas de protesta, y durante horas permanecieron “liberadas” del control del Estado; así como algunas emisoras de radio.

La televisión oficial libia, Jana, ha ignorado todas las protestas, y en su lugar sólo ha emitido unas imágenes del coronel Khaddafi junto a fieles del gobierno, que lo vitoreaban en la Plaza Verde de Trípoli; la única mención en los medios oficiales a las protestas denuncia la actuación de “conspiradores extranjeros”, haciendo referencia a los servicios secretos israelíes.

Como podía preverse, dado el hermetismo y el puño de hierro con que Khaddafi maneja Libia desde hace 42 años, la respuesta de su gobierno ha sido la más letal de los numerosos levantamientos que sacuden el mundo árabe.

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