¿Son válidas las teorías conspirativas? (11 09 11)

¿Son válidas las teorías conspirativas? (11 09 11)

Hoy firmé un pequeño recuadro de opinión en el diario HOY DÍA CÓRDOBA, que acompañaba la nota central sobre los actos por la conmemoración del 11-S en Nueva York (y en las más diversas capitales del mundo, desde el balcón papal de Roma hasta la propia Afganistán invadida como consecuencia de aquellos trágicos acontecimientos de hace una década). El recuadrito es este:

Tantos cabos sueltos

En la política norteamericana las hipótesis conspirativas son habituales: casi no hay evento importante que no genere una lectura alternativa, plagada de suspicacias. Pero nunca habían alcanzado la fuerza sostenida que tienen con los atentados del 11-S. Ni siquiera las sospechas sobre la CIA en el asesinato de Kennedy llegaron a tanto, (y eso que llegaron a mucho). Ya no son sólo reportajes o documentales; se va acumulando una biblioteca de testimonios, declaraciones e investigaciones científicas y técnicas que ponen en duda –o niegan rotundamente- el informe oficial sobre la autoría islamista. Hay evidencias –cada vez más cerca de convertirse en pruebas- de que las torres no podrían haberse caído sin explosiones internas en sus cimientos. Y que, con la excusa de los ataques, los EE.UU. hayan comenzado dos guerras y una nueva hegemonía mundial en base al predominio militar, ofrece la justificación más sólida a la sospecha del autoatentado. En mi opinión, la historia del 11-S está todavía lejos de cerrarse con el carpetazo de la versión oficial. 

N. G. S.

 

——————————————————-

Nunca me han simpatizado demasiado las teorías conspirativas, y no tengo la seguridad de que sean válidas para el análisis internacional serio. Sin embargo, por algunas lecturas que he estado haciendo en este último tiempo, no puedo evitar la sospecha de que el informe oficial sobre los atentados del 11-S conforma una gran laguna. Algunos medios de prensa que no suelen publicar investigaciones sin datos contrastados -como The New York Times o La Nación- parecen comenzar a tener sospechas similares. El informe oficial estadounidense es un relato donde los siguientes elementos -entre muchos otros que siguen apareciendo- no tienen posibilidad de insertarse:

– El ataque al Pentágono tiene que haber sido, necesariamente, realizado con un misil de precisión, no con un avión comercial: el avión, que venía a toda velocidad, se detuvo en seco, sin que sus alas golpearan la fachada. No se aprecia ningún rastro de impacto, salvo el de la nariz del avión. En realidad, deberían verse las alas y el fuselaje en el exterior, de hecho en el césped.

– En las fotos post impacto, no hay restos de un avión. Tampoco hay charcos de combustible, ni equipaje, ni cuerpos sin vida de los supuestos pasajeros del vuelo 77.

– Las autoridades declararon que el avión se desintegró con la explosión. Luego, dijeron haber reconocido a las víctimas por sus huellas dactilares y tomas de ADN. ¿Qué tipo de fuego deja intactos restos humanos y desintegra aluminio y acero templado?

– El artefacto atravesó varios anillos del Pentágono, abriendo un agujero cada vez más ancho en cada tabique que atravesó. El orificio final, con una forma perfectamente circular, medía aproximadamente 2,30 metros de diámetro.

– Todos los testimonios y observaciones remiten al disparo de un misil de última generación de tipo AGM, dotado de una carga vacía y punta de uranio empobrecido de tipo BLU, guiado por GPS.

– Sólo un misil del ejército de EE.UU. que emita un código amigo puede entrar en el espacio aéreo del Pentágono sin que se desencadene la descarga de contra misiles.

– Este atentado sólo puede haber sido cometido por militares norteamericanos contra otros militares norteamericanos. Fue un trabajo interno.

– En Nueva York, además, se constata que el ancho de las Torres Gemelas era de 63,70 metros. La envergadura de un Boeing 767 es de 47,60 metros. Un simple desplazamiento de 55,65 metros, y los aviones habrían fallado su blanco. A velocidad media (700 km/h), esta distancia se recorre en tres décimas de segundo.

– Pilotos profesionales confirmaron que, entre ellos, pocos son capaces de planear una operación así y para pilotos aficionados la excluyen formalmente.

– En cambio, existe un medio infalible para lograr ese objetivo: utilizar balizas. Una señal emitida desde el blanco atrae al avión, que es guiado automáticamente.

– La existencia de una baliza en el World Trade Center es atestiguada por radioaficionados que registraron su señal. Fue detectada porque interfería las emisiones de las antenas de televisión situadas en las torres.

– De ser esto cierto, no era necesario disponer de muchos secuestradores a bordo. Ni siquiera se necesitaba tener piratas embarcados, ya que no era necesario retener a rehenes: pirateando las computadoras de a bordo antes del despegue es posible tomar el control del aparato en vuelo gracias a la tecnología Global Hawk puesta a punto por el Departamento de Defensa. De esta manera, el Boeing se puede teleguiar como un autómata, un avión sin piloto.

– Tras el impacto, las Torres Gemelas se desmoronaron sobre sí mismas. Según el informe preliminar, la combustión del combustible de los aviones desprendió un formidable calor que habría fragilizado la estructura metálica central.

– Las asociaciones de bomberos de Nueva York rechazaron esta teoría y, con la ayuda de cálculos, aseguran que esas estructuras podían resistir mucho tiempo al fuego. Los bomberos afirman haber oído explosiones en la base de los edificios.

– Las torres se derrumbaron de una forma idéntica a las que suelen verse en demoliciones programadas y con explosivos.

– William Rodriguez, empleado del World Trade Center, y varias decenas de testigos más denunciaron haber escuchado explosiones subterráneas en la base de las Torres Gemelas, minutos antes de que el primer avión impactara.

–   Aún así, el choque de los aviones no permite explicar la caída de un tercer edificio (WTC 7), que no se inclinó, sino que se desmoronó sobre sí misma, sin que haya sufrido ningún impacto. La única posibilidad de ese derrumbe es la de explosivos en sus cimientos.

– Un documento exclusivo del New York Times publicado el 4 de noviembre de 2001 analiza: “El World Trade Center, que se creía era un blanco civil, escondía un blanco militar secreto. Quizá miles de personas murieron porque servían, sin saberlo, de escudos humanos. La Torre 7, aunque quizá también otros edificios y los sótanos, escondía una base de la CÍA. “

– En un día normal, a la hora del primer choque, en las Torres Gemelas debía haber entre treinta y cuarenta mil personas trabajando.

– Según el balance oficial del 9 de febrero de 2002, los dos atentados de Nueva York habrían provocado un total de 2.843 muertes.

– Este balance es muy inferior a las estimaciones iniciales y deja pensar que, a pesar de las apariencias, los atentados no buscaban provocar masivas pérdidas humanas.

– El periódico israelita Ha’aretz reveló que Odigo, una empresa líder en materia de mensajería electrónica, recibió mensajes de alerta anónimos donde se informaba de los atentados de Nueva York dos horas antes de que ocurrieran. Los hechos fueron confirmados al periódico por Micha Macover, director de la empresa.

– Avisos de todo tipo habrían podido ser enviados a los ocupantes de la torre norte.

– El FBI afirmó haber descubierto el pasaporte intacto (!!!) de Mohammed Atta, el supuesto jefe del equipo de 19 secuestradores, entre las humeantes ruinas del World Trade Center.

– De haberse embarcado, los nombres de los secuestradores deberían figurar en alguna lista de pasajeros de cada uno de los vuelos secuestrados ese día. Pero no aparecen ni los 19 acusados, ni ningún otro nombre árabe.

– Al menos seis de los supuestos secuestradores están vivos.

– No hay evidencia que conecte a alguno de los supuestos secuestradores con Osama Bin Laden.

–   El 11 de septiembre, el presidente George W. Bush visitó una escuela primaria en la Florida.  “Estaba sentado fuera de la clase, esperando para entrar, y vi por televisión como un avión chocaba contra la torre. Como yo fui piloto, me dije, ‘Debe tratarse de un horrible accidente’ Estaba sentado en el aula y Andy Card, mi secretario general, entró y me dijo ‘Un segundo aparato se ha estrellado contra la torre, Norteamérica está siendo atacada’”. Estas son las declaraciones oficiales del ex presidente George W. Bush tras los atentados.

– O sea que, según sus propias declaraciones, el presidente de Estados Unidos vio imágenes del primer choque antes de que ocurriera el segundo. ¿Quién, cómo y por qué grabó estas imágenes? ¿Cómo es que nadie más las ha visto?

– Si fueron imágenes secretas transmitidas al presidente, y si los servicios de información pudieron filmar el primer atentado (o sea, si estaban informados o tenían conocimiento del primer avión), ¿por qué no hicieron nada para evacuar la segunda torre?

– Poco tiempo antes del 11 de septiembre, Bush había recortado el financiamiento del FBI en un 30 por ciento.

– El 6 de agosto de 2001, a Bush le entregaron un informe que decía que Osama Bin Laden estaba preparando un ataque en Estados Unidos, por medio del secuestro de aviones. Lo desestumó.

– En los días posteriores al 11 de septiembre, todos los vuelos comerciales y privados fueron cancelados, y todos los aeropuertos de Estados Unidos fueron cerrados.  Nadie pudo viajar en esos días, excepto los Bin Laden. La Casa Blanca aprobó vuelos para los Ben Laden y numerosos sauditas. Al menos 6 aviones privados y 2 docenas de aviones comerciales sacaron a los saudíes y a los Ben Laden de Estados Unidos, luego del 13 de septiembre. 142 sauditas, incluyendo a 24 miembros de la familia Bin Laden fueron autorizados a salir del país. Ninguna autoridad aeroportuaria impidió que salieran del país.

– Los Ben Laden tuvieron relaciones comerciales con la familia Bush. La familia Laden tenía inversiones en los fondos de defensa de los Estados Unidos. Cuanto más aumentaba sus gastos el país del norte en Defensa, más ganaban los Laden, a través del Carlyle Group, el onceavo mayor contrato de Defensa de los Estados Unidos.

– El Carlyle Group poseía “United Defense”. Creadores del vehículo de guerra blindado llamado “Bradley”, el 11 de septiembre garantizaba que la “United Defense” tendría un gran año. De hecho, en diciembre de 2001 ganó, en un solo día, 237 millones de dólares.

– En definitiva, el 11-S produjo dos reacciones de política interna estadounidense con impacto global: la represalia militar y una nueva concepción de la defensa nacional norteamericana. La primera llevó a las guerras de Irak y de Afganistán; la segunda a un refuerzo de fronteras y de objetivos estratégicos independientes del territorio (el “terrorismo internacional”). Ambas, además, potenciaron hasta límites cercanos al absurdo las agencias de inteligencia y las actividades -ya sin consideraciones de forma respecto de la legalidad internacional- para obtener datos y para encarcelar, trasladar y eliminar supuestos terroristas.

– Esos dos puntos estratégicos de la nueva cosmovisión global norteamericana provocaron una reacción en todo el mundo árabe, que impactó negativamente en los niveles de coexistencia pacífica internacional (atentados de Londres y Madrid, por ejemplo). Internamente, ha llevado a un creciente protagonismo del Tea Party, un grupo minoritario y extremista, que persigue una filosofía premoderna y oscurantista, que de conseguir el poder presidencial no sólo desestabilizaría el rol de la potencia hegemónica en un mundo multipolar, sino el propio orden internacional.