Sangre y arena en el desierto libio (29 08 11)

Posted on 28 agosto, 2011 | Deja un comentario

La insurgencia rodea Sirte y negocia con los leales

La Liga Árabe reincorpora a Libia con la representación del Consejo rebelde    

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Cadáveres de combatientes, ultimados con las manos atadas en la espalda, abadonados en las plazas y en las calles de Trípoli

 

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Aunque persisten focos de enfrentamientos en la capital libia, el frente principal se han trasladado a Sirte, la ciudad natal del coronel Muhammar el Khaddafi. Sirte está dominada mayoritariamente por la tribu de los khaddafa, entre cuyas familias el Consejo Nacional de Transición (CNT) sospecha que puede haberse refugiado el desplazado líder.

Esa composición étnica, y la posibilidad de que entre sus familias haya encontrado refugio el ex mandatario, hacen prever un largo sitio al nuevo objetivo de la guerra, y una tenaz resistencia por parte de las tribus sitiadas.

En las declaraciones de la tarde de ayer, los jefes rebeldes calculaban que no les tomará menos de diez días controlar militarmente la ciudad.

El avance rebelde comenzó el sábado, una vez que los principales focos de resistencia en Trípoli fueron sofocados, y proseguía lentamente en la tarde de ayer.

Al parecer, los insurgentes no se están dando demasiadas prisas, para permitir que las negociaciones que se habrían comenzado a dar con algunos referentes de las tribus de Sirte ofrecieran una alternativa a una larga batalla entre los dos sectores.

Las camionetas con soldados rebeldes que partieron de Trípoli habían hecho fuerte en Misrata; pero también partieron tropas desde Bengazi, hasta el sábado pasado la sede de los sublevados, y en la víspera se habían acantonado en las inmediaciones de Ben Jawad, a unos cien kilómetros al este de Sirte.

En el caso de que las negociaciones iniciadas con referentes del bando khaddafista no prosperaran, la batalla puede llegar a ser inclusive más cruenta que la toma de la capital, donde el factor sorpresa jugó a favor de los rebeldes. En la cuna de Muhammar el Khaddafi hay fuertes instalaciones militares, y los lazos tribales y familiares pueden suponer una resistencia muy superior a la ofrecida por los militares gubernamentales en Trípoli, en su mayoría integrados por mercenarios contratados en los países del África subsahariana.

Mientras se prepara la batalla de Sirte, la ocupada capital de Libia sufre los efectos más cruentos de la guerra.

Los cadáveres de milicianos de ambos bandos se pudren en las calles, abandonados donde cayeron, donde fueron fusilados, o apilados en esquinas y plazas, bajo un sol terrible y una temperatura superior a los 40º.

En esas condiciones, también la población civil, encerrada en sus domicilios, sufre la falta de agua y de insumos básicos.

Una situación que, si no se revierte con medidas efectivas en el corto plazo, puede llevar a un nuevo escenario de crisis humanitaria.

Sin más negociación

Aunque en las últimas horas no se conocieron nuevos mensajes grabados por el coronel Khaddafi, el que fuera portavoz de su gobierno hasta la semana pasada, Musa Ibahim, anunció que el ex mandatario “está dispuesto a negociar” con el bando rebelde, para “formar un gobierno de transición”.

Las últimas declaraciones del coronel fueron órdenes terminantes de “limpiar de ratas y de traidores” la capital, e inclusive llamó a los imanes musulmanes a convocar a la guerra santa contra los rebeldes desde las mezquitas.

La versión del ofrecimiento de Ibrahim, en una llamada telefónica a una agencia noticiosa occidental, no pudo ser confirmada.

Aún así, el liderazgo insurgente, con Trípoli ocupada y a punto de tomar Sirte, y las tropas khaddafistas huídas hacia el desierto del sur del país, rechazaron cualquier tipo de negociación a estas alturas. “Ya ningún tipo de pacto puede ser considerado, y la única alternativa, si [Khaddafi] quiere detener la matanza entre los libios, es entregarse”, afirmó ayer el ministro provisional del CNT, Ahmed Darrat, y sostuvo que si el ex mandatario se entrega, será juzgado en Libia y con garantías legales.

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