Trípoli: cae el bastión de Bab al Aziziya (24 08 11)

Posted on 23 agosto, 2011 | Deja un comentarioiya (24 08 11)

Avanza la toma rebelde de Trípoli

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Los insurgentes entran en el complejo Bab al Aziziya. El líder libio sigue en paradero desconocido. Inquietud por la posibilidad de una violenta agonía del régimen. La comunidad internacional reconoce la representación del Consejo Nacional de Transición (CNT)  

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Uno de los escenarios más temidos pareció instalarse ayer en la capital de Libia, cuando el tercer día de batallas tras el ingreso de las columnas de insurgentes rebeldes dejaba paso a la recuperación de algunos espacios por parte de leales al régimen.

Además de frentes urbanos “calientes” (especialmente en el complejo presidencial de Bab al Aziziya y el hotel Rixos, en el centro, pero también en barriadas de la periferia), se registraban combates liderados por las fuerzas regulares en algunas poblaciones que rodean a Trípoli.

En la ciudad vieja, las fuerzas progubernamentales llegaron inclusive a disparar fuego de morteros contra las multitudes que habían llenado la Plaza Verde, el que fuera el epicentro de las concentraciones políticas de apoyo al líder libio, y donde se registraban sus habituales arengas militantes.

La Plaza Verde fue el punto donde terminaron convergiendo las ordenadas columnas de milicianos rebeldes en su ingreso a la ciudad, que se vieron incrementadas por enormes grupos de libios que los recibían con aplausos y muestras de adhesión.

Sin embargo, en la tarde de ayer muchos de estos grupos que permanecían en la explanada debieron desocuparla, ante el contrataque de las tropas oficialistas.

Los leales al coronel Muhammar el Khaddafi también cuentan con francotiradores apostados en las alturas de edificios, que disparaban contra los rebeldes.

El caos revolucionario que envolvió ayer la tercer jornada de la toma de Trípoli hacía muy complejo el conteo de víctimas, aunque todos los reportes coincidías en marcar el hecho de que los hospitales y las dependencias sanitarias estaban colapsadas por la atención de heridos.

El hotel Rixos, por su parte, se convirtió en las últimas horas en otro de los centros de atención de la capital. En sus habitaciones se alojan prácticamente todos los corresponsales de prensa extranjeros que cubren la batalla de Trípoli, y allí había ido ayer el hijo del mandatario, Saif al Islam Khaddafi, a desmentir que hubiera sido capturado por los rebeldes (una especie que circuló durante toda la víspera, y que inclusive tuvo el apoyo del fiscal del Tribunal Penal Internacional, Luis Moreno Ocampo), y de que en realidad eran las tropas khaddafistas las que tenían el control de la situación.

A pesar de la espectacularidad de la aparición de Saif al Islam, segundo personaje de importancia en el gobierno tras su padre, muy pocas agencias se hicieron eco de sus palabras; y por la noche guardias afines a los Khaddafi, fuertemente armados, ocuparon el hotel.Los reporteros se habían encerrado anoche en el sótano del edificio, a la espera que los hombres del régimen se retiraran.

Hacia el final de la tarde, por último, la televisión independiente –en especial la señal de la cadena qatarí Al Jazeera- trasmitía imágenes del comienzo de la toma del complejo presidencial de Bab al Aziziya por parte de los rebeldes. Aunque para entonces ya se descartaba que el coronel Muhammar el Khaddafi estuviera atrincherado en alguna de sus dependencias.

Oculto pero presente

Aunque nadie duda de que el régimen autocrático que durante 42 años comandó el coronel Muhammar el Khaddafi, que no aparezca personalmente extenderá la guerra durante plazos imprevisibles.

Así como la figura omnipresente del líder libio definió la vida del régimen, es su ausencia la que en estos momentos impide concluirlo.

La jornada de ayer develó, al menos, que no estaba oculto en su complejo residencial, personal e institucional, de Bab al Aziziya.

Los rebeldes lograron tumbar los altos muros e ingresar a los jardines de múltiples edificios, y comenzaron un sistemático saqueo, llevándose el lujoso mobiliario y una innumerable cantidad de armas (algunas incluso revestidas de oro).

La televisión Al Jazeera mostraba a los insurgentes destruyendo los vidrios y las puertas para entrar a los inmuebles, y buscar en cada rincón, sótano o altillo, pero Khaddafi no apareció.

Al mismo tiempo, la OTAN detectó un misil disparado desde Sirte, núcleo de la tribu de los Khaddafa, en cuyo seno podría haberse ocultado el mandatario. Y encontrarlo allí será una ardua tarea.
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