¿Seguirá el FMI en manos europeas? (19 05 11)

Posted on 19 mayo, 2011 | Deja un comentario

 Pelea por el sillón de DSK

El jefe del FMI rechaza las acusaciones de violación, pero renuncia al puesto. En Europa impulsan la candidatura de la francesa Lagarde para reemplazarlo. Los países emergentes reclaman una nueva distribución de poder que refleje el mapa geopolítico actual. 

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WASHINGTON.- Como era previsible, tras las declaraciones del secretario del Tesoro norteamericano, Timothy Geithner, el director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) presentó ayer su renuncia, desde la celda de la cárcel en que está alojado, acusado de agresión sexual y violación.

La rauda salida del máximo responsable del Fondo ha acelerado la disputa por su sucesión, poniendo sobre la mesa de negociaciones, además, la posibilidad de quebrar la norma consuetudinaria que reserva ese lugar de poder en el sistema mundial para un europeo.

Cuando se establecieron las bases de las instituciones reguladoras de la economía internacional, en los años ’40 del siglo pasado, los Estados Unidos consensuaron con sus aliados europeos la repartija de la conducción ejecutiva, habida cuenta de los porcentajes de aportes netos que cada quien realizaría al sistema.

De esta manera, el gobierno norteamericano se ha reservado la designación del máximo responsable del Banco Mundial, y esa norma no escrita ha ubicado a un europeo en el primer sillón del FMI desde entonces.

Sin embargo, los países emergentes –encabezados por Brasil y China- vienen sosteniendo hace tiempo que esa distribución de poder reflejaba un estado del globo propio de la finalización de la segunda Guerra Mundial, y que las condiciones estructurales han cambiado desde entonces.

Entre estas modificaciones, la participación de las economías emergentes debe tener un correlato en el reparto de porciones de poder en las instancias multilaterales, argumentan.

La Unión Europea (UE) es el primer aportante colectivo del FMI, y los Estados Unidos el principal aportante individual. Pero las participaciones de las economías emergentes –precisamente desde la renovación de los rumbos políticos que la gestión de Dominique Strauss Kahn le impuso a la institución desde 2007- han sido crecientes.

Para Brasil, la aspiración de liderar el Fondo está en la misma línea estratégica que sus reclamos por un sitial permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU), tanto por su tamaño geográfico y poblacional, como por su relevancia regional en el liderazgo sudamericano.

China, por su parte, con las tasas de crecimiento interno en el orden del 10 por ciento del producto anual, y el yen cada día más fuerte en relación al dólar, acumula bonos de la deuda pública norteamericana, se ubica ya como la segunda economía mundial y llegará al primer lugar antes de mediado de siglo de mantener esta tendencia; condiciones éstas que le otorgan elementos suficientes para aspirar al sillón de DSK. Sudáfrica e India, con fuertes y sostenidos niveles de desarrollo, también están en la misma línea de disputa.

El argumento común de los emergentes es que son ellos quienes están aportando el mayor crecimiento a nivel mundial, mientras que son los europeos, precisamente, los que acumulan mayores problemas estructurales y de liquidez.

Sin embargo, en el Viejo Continente no están dispuestos a resignar la potestad de nombrar al jefe de la máxima instancia monetaria, muy especialmente en la presente coyuntura, con varias de sus economías pendientes de los créditos del FMI para no caer en bancarrota, y el Banco Central Europeo (BCE) debiendo negociar con el jefe del Fondo, prácticamente a diario, las condiciones de financiamiento de las situaciones estatales más críticas, encabezadas en estos momentos por Grecia, Portugal e Irlanda.

En este sentido, apenas difundida la carta de renuncia de Strauss Kahn desde la prisión estadounidense, se conoció la postura de Berlín y la de París, las dos potencias que traccionan la UE. La canciller alemana, Ángela Merkel, defendió que la gerencia crediticia mundial quede en Europa, aunque no utilizó el argumento del pacto histórico con los norteamericanos, sino que apeló a razones de “mérito, competencia, y experiencia económica y política”; y con ella coincidió rápidamente la ministra conservadora francesa de Finanzas, Christine Lagarde.

La candidatura de Lagarde para el sillón de DSK comenzó a movilizarse apenas estalló el escándalo, cuando la policía neoyorquina detuvo al político francés en el avión con el que se aprestaba a dejar el territorio norteamericano, después de la presunta agresión sexual a una mucama en el hotel Sofitel de Manhattan.

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en Twitter:    @nspecchia

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