Libia, tiempo de ejecuciones (26 08 11)

Posted on 25 agosto, 2011 | Deja un comentario

Caos y ejecuciones en Trípoli

Las Naciones Unidas desbloquean más de mil quinientos millones de dólares para los rebeldes. El CNT se traslada desde Bengazi a la capital. Denuncian ejecuciones sumarias de ambos bandos. La Cruz Roja advierte del colapso hospitalario.    

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Rebeldes buscando francotiradores en el barrio de Abu Salin en Trípoli

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La batalla por el control de la capital libia no termina, y la ferocidad de la lucha entre las tropas insurgentes que penetraron en la noche del sábado en Trípoli, y los focos de soldados gubernamentales comienzan a provocar desmanes.

Además, la intensidad de las refriegas, así como la permanencia de francotiradores apostados en las azoteas, mantienen secuestrada a la población civil en el interior de los domicilios, en los que ha comenzado a escasear el agua y los aprovisionamientos al cumplirse la quinta jornada de la batalla.

Muhammar el Khaddafi difundió un mensaje grabado, en el cual incita a la población a hacer frente a los “invasores imperialistas”, y a utilizar inclusive “mujeres y niños” para “seguir combatiendo hasta purificar Trípoli de ratas y de traidores”, y pidiendo a los imanes musulmanes que en las mezquitas llamen a la “yihad” (guerra santa).

El mensaje del depuesto dictador ha exacerbado aún más los ánimos, tanto en los focos de militares progubernamentales como en las tropas insurgentes.

El lunes de esta semana, tras las primeras horas de la ocupación relámpago de la mayor parte de la capital, y visto la aceptación popular de sus habitantes al ingreso de las columnas de rebeldes, el jefe del Consejo Nacional de Transición (CNT), Mustafá Abdeljalil, emitió desde Bengazi un mensaje de mesura a los ocupantes.

En el discurso, Abdeljalil pidió “no tomar venganza por mano propia”, sino ocupar militarmente las instalaciones del gobierno y “no saquear ni incendiar” las oficinas públicas; inclusive pidió, en esos primeros momentos de confusión, que se respetara a la familia y al entorno más cercano del coronel Khaddafi.

Es probable que, a pesar del alto grado de desorganización y espontaneidad que parece caracterizar a las tropas rebeldes (en realidad, grupos de civiles armados con poca o nula disciplina castrense), el mensaje de Abdeljalil pudiera haber sido obedecido si Muhammar el Khaddafi hubiese entregado el poder.

La llamada a la resistencia por parte del ex mandatario, y la extensión de las batallas, están sembrando el caos en la ciudad. El complejo de Bab al Aziziya, una vez que logró caer en manos rebeldes, fue saqueado hasta los sótanos.

Otro tanto podía verse en diferentes edificios de oficinas gubernamentales, en las fotografías difundidas por los reporteros internacionales, que finalmente fueron liberados del hotel Rixos donde los habían retenido soldados afines al coronel.

Y ayer comenzaron las denuncias de matanzas punitivas, en ambos bandos. El comando rebelde afirmó que los soldados khaddafistas habían fusilado a 30 milicianos en el barrio de Abu Salim, uno de los últimos reductos de los leales al antiguo régimen, y los habían enterrado en una fosa común. También se denunció que las fuerzas regulares fusilaron a 20 insurgentes en Bin Jawad, 560 kilómetros al sudeste de Trípoli, donde siguen los combates.

También se denunciaron fusilamientos de khaddafistas que se habían rendido a los rebeldes. Ayer, asimismo, se conoció la recompensa por la cabeza del coronel Khaddafi, vivo o muerto: 1,7 millones de dólares.

Hormigueros bajo tierra

Llegado al quinto día de la batalla, algunas cosas van quedando claras: El avance rebelde, tan efectivo y rápido, tomó por sorpresa al régimen.

La huida del clan Khaddafi fue precipitada y caótica, dejando atrás objetos personales y valiosos que jamás habrían abandonado de contar con algunos minutos de tiempo.

Otra, que el coronel Muhammar el Khaddafi tenía muy presente la posibilidad de que alguna vez tendría que escapar, y de emergencia. Porque se dedicó a una laboriosa construcción de túneles y salidas secretas que recién están apareciendo a la luz.

Los rebeldes se topan con ellos a cada paso, y con seguridad han sido utilizados para la huida del sátrapa y su entorno.

Se trata de unos complejos y ramificados túneles que perforan Trípoli y que, recorriendo más de treinta kilómetros, supuestamente desembocarían en el desierto.

En ese hormiguero a gran escala hay habitaciones climatizadas, máscaras de gas y provisiones de comida, con suficiente espacio para que transiten vehículos.

También los estarían utilizando los leales, para moverse por diferentes partes de la capital.

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