Chau, prensa amarilla (21 07 11)

Posted on 20 julio, 2011 | Deja un comentario

Las explicaciones de Cameron son pocas para el Parlamento

La oposición laborista inglesa acusa a la policía de parcialidad hacia Murdoch    

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LONDRES.- Como se preveía, la política británica vivió ayer un nuevo cimbronazo en el escándalo por los ilícitos que rodean al conglomerado de medios del magnate Rupert Murdoch.

En sesiones extraordinarias, los Comunes escucharon ayer el testimonio del primer ministro y jefe de la bancada conservadora, David Cameron.

El jefe del gobierno maniobró entre dos aguas, desde la incómoda posición en que se encuentra: por una parte intentó despegarse del apoyo que le brindó al magnate mediático para que comprara el canal de cable BSB antes de que estallara el escándalo, y por otro lado dio confusas explicaciones sobre los motivos que lo llevaron a contratar como jefe de prensa a Andy Coulson, un ex empleado de Murdoch que estuvo al frente del periódico dominical News of the World, la piedra de toque de la tormenta política que viven los británicos desde hace un mes.

Ninguna de las explicaciones ofrecidas por el premier satisficieron a los diputados, y el líder de la oposición laborista, Ed Miliband, cuyo protagonismo crece imparablemente desde que se destapó el affaire que involucra a políticos, policías corruptos, espías y sobornos, volvió a insistir en que el primer ministro debería presentar excusas formales por su “error político” ante el cuerpo parlamentario; un extremo que Cameron intentará evitar –o al menos postergar- a toda costa.

En la misma sesión extraordinaria (el Parlamento ha retrasado el inicio del receso de verano para abocarse a investigar el caso), la comisión emitió un duro informe sobre el comportamiento de la policía metropolitana londinense respecto de los medios de News Corporation, el grupo empresario de Murdoch.

Con las pruebas que disponen, los diputados sostienen que el giro de dinero hacia oficiales de policía por parte de los tabloides sensacionalistas a cambio de primicias era un trueque habitual.

El informe también confirma que Scotland Yard –cuyos dos directivos principales ya han renunciado esta semana- no tuvo “auténtica voluntad” de investigar las prácticas ilegales llevadas adelante por los periódicos del grupo, y dejan entrever que esa falta de celo policial obedecía al dinero negro con que los medios de Murdoch “coimeaban” a los altos mandos del cuerpo.

Chau, prensa amarilla

Rupert Murdoch, el león de la Fox, corre a la desesperada. Cree que puede sacar a sus diarios del pozo (todavía sin fondo) en el que han caído.

Dijo en el Parlamento estar viviendo el día más humillante de su vida; ha pedido millones de disculpas en solicitadas a toda página; lagrimeó frente a los padres de la niña asesinada a los que traicionó en su confianza. Y ofreció la cabeza de su protegida, Rebekah Brooks, para que se la corten.

Dice que perseguirá a los culpables, y jura que algo así no volverá a ocurrir.

Y quizá en esto último acierte, pero no en el sentido de lo que él quisiera, sino en uno mayor: la prensa sensacionalista y amarilla ha quedado al descubierto.

Sus métodos son infames, sus socios son la derecha política, y sus fines son el mantenimiento del statu quo para hacer mucho dinero a cualquier precio. Unas conclusiones palmarias.

Lo que terminará con este escándalo será una manera de hacer periodismo, esperemos que no sólo en las islas británicas.

N. G. S.

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