CONFLICTO COLOMBIANO: UNA AMENAZA A LA SEGURIDAD REGIONAL. POSTURA DE BRASIL

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Por Delfina Caula

El conflicto interno colombiano juega un papel importante en América del Sur que merece ser examinado con detenimiento. Si bien la seguridad es un tema prioritario en las agendas nacionales, se observa un paulatino deterioro regional de la misma. Una de las principales causas  es que el  conflicto colombiano es “patrocinado” principalmente por la acción de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia- Ejercito del Pueblo (FARC-EP), lo que trae inmensos problemas ya que  “Colombia tiene fronteras con Ecuador, Perú, Venezuela, Brasil y Panamá, sumada la crisis andina  del 1 de marzo 2008 fruto de la incursión colombiana, violatoria del territorio ecuatoriano (…)”. Además ha de destacarse otros factores de suma importancia como son “la producción de cultivos ilícitos en la región andina, especialmente en Colombia y los esfuerzos del Plan Colombia y  su continuidad, animados por USA y acompañados por una permanente militarización de las fronteras (…)”.[1]

El gobierno de Colombia a partir de la asunción del presidente Alvaro Uribe ha avanzado en el tema mediante su política de “seguridad democrática” debido a que se ha notificado un avance paralelo de amenazas que se transnacionalizan. “El conflicto en estos años,  con la aplicación del Plan Colombia, (ya no solamente para el narcotráfico sino también  para la contrainsurgencia), el Plan Patriota (2004 operación militar que ha dado importantes logros frente a las FARC  el principal actor armado  del conflicto), el Plan Consolidación  y actividades ilícitas  que van desde los cultivos, el narcotráfico, tráficos varios (de armas, personas), el secuestro que también cruza fronteras,  se ha agravado en distintas regiones del país”.[2]

En este contexto para analizar la postura de Brasil frente a tal conflicto es necesario recopilar los hechos más importantes en torno al mismo. Para empezar, Brasil lanza el Plan Cobra en el año 2000, durante la presidencia de Cardoso como contracara al Plan Colombia, en aras de defender su territorio de las incursiones de la guerrilla, del ejército colombiano, de los narcotraficantes y de la población que huyera hacia territorio brasileño si se intensificaba la guerra en Colombia.

Consiguientemente, el derrame del conflicto a los países vecinos ya se planteó de manera expresa en la Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas en el 2004, en la cual Uribe “reclamó la solidaridad de los países americanos, y principalmente de aquellos vecinos a Colombia, en su lucha contra el narcotráfico y el terrorismo” aunque el gobierno colombiano no consiguió como pretendía una acción concertada internacional contra la guerrilla y el narcotráfico. Además, una de las reclamaciones clave de Colombia y Estados Unidos, la creación de una lista de grupos terroristas por parte de la Organización de Estados Americanos (OEA) fue rechazada, gracias a la postura de Brasil, Argentina, Venezuela y Ecuador”.[3]

En este sentido el estatus de la FARC-EP ha sido controversial desde años: para EEUU, Perú, Colombia, Canadá y la Unión Europea es considerada un grupo terrorista, por otro lado Ecuador, Chile, Brasil y Argentina no adhieren a esta postura y por último Venezuela solicita que se le otorgue el estatus de grupo beligerante y no terrorista.

Si bien parece que la actitud de Brasil es neutral como se observó en dicha Conferencia, y en un futuro puede llegar a ser considerado como “mediador”, hay intereses estratégicos de fondo que dan una explicación. Brasil presume ser el líder alternativo a EEUU en la región, teniendo en cuenta las dificultades que pueden surgir de una mediación de Naciones Unidas o de la OEA. Es por esto que Venezuela esta considerando alianzas con Brasil, aunque hay que superar los antecedentes de falta de cooperación que siempre han existido en la región.[4]

Hay hechos recientes que muestran la intervención “cautelosa” de Brasil en el conflicto, como ser la denominada “operación Emmanuel” iniciada en diciembre del 2007 y reanudada en el 2008, por el Presidente de Venezuela Hugo Chávez para facilitar el rescate de Clara Rojas y su hijo Emmanuel. Los garantes de la comisión humanitaria fueron el ex Presidente de Argentina Néstor Kirchner, embajadores de Venezuela y delegados de los gobiernos de Ecuador,  Brasil (Marco Aurelio García) y  Bolivia.

En cambio, en el 2008 se hacen más directas y expresas las declaraciones debido a la incursión de la guerrilla colombiana en Ecuador, dejando muerto al líder número dos de la FARC, “Raúl Reyes” y destacándose la intervención militar de Venezuela. Lula felicitó a Chavez por ser el “pacificador” del conflicto y reiteró “la posición brasileña de condenar la violación de la soberanía ecuatoriana y señaló que Brasil tampoco aceptaría un ataque similar a su territorio bajo ninguna justificación”.[5] Del mismo modo, el canciller Amorim “ratificó que el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva no es neutro en el conflicto interno colombiano y además está en contra de otorgar un papel político beligerante a la guerrilla de las FARC”.[6] Sumado a esto, criticó al apoyo político del presidente venezolano, en relación a las FARC como fuerza beligerante. Afirmo que no merecen ningún estatus político “(…)porque practican secuestro, crímenes abominables y Brasil condena la acción de las FARC y el crimen de secuestro, que es abominable. Brasil no es neutro entre las FARC y el Gobierno colombiano”.[7]

Siguiendo la postura brasileña ya en el 2009 participa activamente en el conflicto aportando dos helicópteros, para la liberación de dos congresistas secuestrados hace más de seis años y a otros cuatro militares. En este sentido Brasil “le tiende una mano” a su país vecino pero a su vez será una oportunidad para demostrar su liderazgo en la región. Varios países han sido eliminados de la lista de posibles mediadores, entre ellos Venezuela debido al cambio de discurso de su presidente que exhortó a la guerrilla para que abandonase las armas. Así, Brasil queda como un actor mucho más proclive a ser aceptado por las FARC demostrando que ha conseguido consolidarse como un actor “neutral”. “Pero sobre todo, Brasil ha vuelto a entrar en escena por su papel como potencia regional. La experta de FRIDE[8] tiene claro que el país que preside Lula da Silva, reúne todas las cualidades para ser el perfecto mediador: tiene una tradición democrática muy regular, conflictos con bajo perfil y con unas buenas relaciones bilaterales con Colombia, observa.”[9]

Por último lo más reciente ha sido en Marzo, donde el ministro de Defensa expresa que Brasil “recibirá a tiros” a los guerrilleros de las FARC en caso de que intenten atravesar la frontera. Además aseguró que el control terrestre será intensificado y se sumarán operativos para un control aéreo y fluvial, tanto para el tráfico de drogas como para evitar desplazamientos de los integrantes de la FARC.[10]

Como se puede observar, lo hechos demuestran que Brasil no ha tenido la misma postura en el conflicto colombiano a lo largo de los años. En un primer momento se mantuvo al margen, pero a medida que se fue intensificando y sus efectos comenzaron a  invadir a otros países de la región, se hace necesario adoptar una posición frente al mismo. En este sentido Brasil lo ha hecho, pero sin olvidar que hay intereses estratégicos que le pueden jugar a favor, cosa que Venezuela no tiene en cuenta. El papel de neutralidad que se le adjudica al gobierno de Lula tiene que ver con esto, además de ser la oportunidad perfecta para consolidar su liderazgo en la región. Sin embargo, hay que recordar que se ha involucrado en el conflicto de manera directa varias veces prestando apoyo logístico y operativo e intensificando controles, lo que dista mucho de ser neutral. Este derrame en las jurisdicciones vecinas evidencia la regionalización del conflicto y significa no sólo una fuente de inestabilidad para Colombia sino también una amenaza para la zona en su conjunto.


[1] Diana Ávila. “El conflicto colombiano y las posibilidades para una genuina integración sudamericana”.                                                                                       Diálogo Sudamericano, Perú, 27/07/08. Disponible en: http://www.critical-sociology.org/Avila%20El%20conflicto%20colmbiano%20y%20las%20posibilidades%20de%20una%20%20genuina%20integraci%C3%B3n%20sudamericana.doc.

[2] Ídem.

[3]José Antonio Sánchez Román. “La política de seguridad democrática de Álvaro Uribe y el conflicto armado en la región andina”. Centro de Investigación para la Paz (CIP-FUHEM), 20/05/06. Disponible en: http://www.cipresearch.fuhem.es/pazyseguridad/docs/Informe%20JoseAntonio%20SanchezRoman.pdf

[4] Ídem.

[5]“Brasil/Venezuela: Lula elogia a Chávez en del conflicto Colombia-Ecuador y su integración en Mercosur”. Infolatam, 27/03/08. Disponible en: http://www.infolatam.com/entrada/brasilvenezuela_lula_elogia_a_chavez_en_-7602.html

[6] “Brasil en desacuerdo con Chávez rechaza dar a FARC papel beligerante”.Terra noticias, 25/03/2008. Disponible en: http://www.terra.com.mx/articulo.aspx?articuloId=612802

[7] Ídem.

[8] Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior (FRIDE), Susanne Gratius.

[9] Eugenia Redondo. “Brasil, el nuevo valiente que tiende una mano al conflicto colombiano”. SOITU.ES, 30/01/09. Disponible en: http://www.soitu.es/soitu/2009/01/30/actualidad/1233340484_006936.html

[10] “Brasil/Colombia: ministro de Defensa dice que Brasil recibirá “a balas” a las FARC”. Infolatam, 11/03/09. Disponible en: http://www.infolatam.com/entrada/brasilcolombia_ministro_de_defensa_dice_-12852.html